viernes 26 de febrero de 2010

5 Maldivas

David, su esposa y tres hijos, vivían tranquilamente en la isla de Kinbidhoo en las Maldivas. Aprendían el idioma local y siempre estaban dispuestos a participar en las actividades sociales, tales como la limpieza de playas y otros proyectos comunitarios. David era conocido por ser un hombre generoso y por su disposición a prestar apoyo financiero a cualquier persona que tuviera necesidad. Pero el mes de diciembre pasado, David cayó bajo sospecha por la policía y fue acusado de llevar a cabo actividades "religiosas" no permitidas.

Los vecinos de David acudieron a las autoridades y hablando en nombre de él y de su familia declarando que la religión de David nunca había trascendido fuera de su ámbito personal y que en ningún momento había hablado con ellos acerca de religión y tampoco les había mostrado jamás ninguna Biblia. Sin embargo la policía local se mostró escéptica afirmando que aquellos vecinos "no sabían distinguir una Biblia."

En todo el territorio de las islas Maldivas el nivel de desconfianza hacia los extranjeros ha aumentado considerablemente. La policía declara en el caso de David que aunque los isleños afirmen que él nunca habló con ellos de religión, continúan desconfiando pues creen que existe un motivo ulterior para que él y una familia como la suya hayan vivido en la isla durante tantos años. Creen que los grupos misioneros trabajan de forma encubierta mediante un sistema de rotación para traer el cristianismo a estas paradisiacas islas.

David y su familia se enfrentan ahora a la deportación.

Luc 10:2 Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

Padre, nuestra preocupación es por todos aquellos que nunca oirán tu Palabra en las Maldivas. Hoy te pedimos que envíes un ejército de misioneros a estas islas y que tu verdad pueda arraigar en esta tierra y florecer.

Bajo las leyes del gobierno de las Islas Maldivas el evangelismo está prohibido. Todos los ciudadanos deben ser musulmanes y la práctica de cualquier otra religión que no sea la del Islam queda prohibida. Las iglesias también están prohibidas, así como la importación de materiales cristianos. Los pocos creyentes maldivos deben practicar su fe a escondidas. El que una vez fue un archipiélago pacífico, hoy se enfrenta, según analistas locales, a un incipiente radicalismo.

Padre, en Ezequiel 36:27 tú dices a Israel: "Pondré dentro de vosotros mi espíritu”. Asimismo, instamos a que llenes a nuestros hermanos y hermanas en las Maldivas con tu presencia. Nuestros corazones sienten carga por aquellos que te aman encubiertamente, te pedimos que les ayudes a sentir nuestro amor y nuestras oraciones por ellos mediante el vínculo que nos une al único cuerpo de Cristo Jesús.

Atentamente,

Open Doors USA Open Doors EE.UU.